Más de cuatro meses sin sucumbir a mis miedos. He pasado momentos que en otros tiempos habrían funcionado como detonantes pero esta vez han tomado otro camino, ni siquiera me han dado pie a plantearlo como antaño.
He estado más cerca de caer los días grises pero vacíos, como hoy, que mezclan melancolía, aburrimiento y ansiedad. Sin embargo, aquí sigo, "limpia" como diría un (¿ex?)drogadicto. Y no ha sido por fuerza de voluntad, de eso carezco, ha sido el cansancio, las pocas ganas de volver a empezar una lucha más entre dos mundos internos.
Enhorabuena, Alba. Estás un paso más cerca de la cordura. Pronto estarás dentro de los cánones intelectuales que la sociedad establece como "sanos". Bravo.
No mates a tu locura por el mero hecho de serlo. Los límites que la separan de la cordura no son más que imposiciones y etiquetas que te terminan limitando...
ResponderEliminarEso sí, los miedos, aunque existan (porque tienen que existir, que sin ellos tampoco habría valentías, y al fin y al cabo la vida no es más que un oxímoron) mejor bajo control.
Un beso fuerte, pequeño unicornio irlandés! :*