Tierra olvidada, pasaje vacío del viaje, mancha en el mapa. Y, sin embargo, qué importante fue para mí en algunos momentos...
Cuando me empezaba a desvanecer, me imaginaba allí y dejaba de menguar. Cuántas veces inventé rutas, caminos que nadie recorrerá por mí. Tampoco yo; ya no hay nada ahí que pueda hacerme soñar, nada como aquello que me aferró a la vida.
Cambió ¿Y qué? Yo también. Cambió tanto que ya ni habita en la ciudad prohibida, tanto que escribo y escribo en nuestra memoria sin recordar cómo fuimos.