viernes, 27 de marzo de 2015

Dublin: semana 1

Cuando te sorprendes a ti misma sonriendo sola por la calle mientras escuchas música,  cuando tienes la mala suerte de ponerte tu falda favorita el día que te hacen recoger cosas sucias y tu reacción es reír, cuando casi hasta le coges cariño al señor que ronca por las noches y no te deja dormir, cuando te alegras de que llovizne porque así "puedes apreciar el clima irlandés",  cuando te haces amiga del tio raro que no para de lavarse las manos, cuando todo esto ocurre descubres algo muy importante: EN DUBLIN DROGAN EL AIRE.
Primera semana de erasmus en Irlanda y todavía sigo viva ¡Yuhu!

lunes, 26 de enero de 2015

II

Necesito una pausa del mundo; levantarme una mañana y no enterarme de ninguna noticia e irme a dormir sin plantearme cómo habrá sido el día de muchas otras personas del mundo, comer ignorando la procedencia de mi comida, hacer planes de futuro sin sentirme culpable, pensar por un momento, un simple momento, que realmente la vida es genial y soy yo la loca.

Sin embargo, sería imposible. Es cierto que necesitaría esa pausa para no derrumbarme cuando lo hago, pero aún necesito más seguir siendo como soy para no derrumbarme diariamente. 
Toda mi vida se ha basado en querer ser consciente de mi alrededor, a pesar de lo que eso suponga, rechazar la ignorancia y pensar y pensar, darle vueltas a todo. Y en el fondo sé que merece la pena por poder sonreír de corazón, sabiendo lo que supone y aceptando lo que soy, queriendo ser más y agradeciendo mi forma de vivir.

(Mira, puede que al final hasta esté un poquito orgullosa de ser así)

sábado, 13 de diciembre de 2014

Everything comes back

A veces pienso que algunas personas no estamos destinadas a ser felices y que, por mucho que lo intentemos, es algo que jamás podremos tener.
Es extraño de explicar, como si existiese un máquina en el interior de cada uno y que, si una de esas personas empieza a sentirse bien durante un tiempo, se enciende una alarma en su máquina que indica que hay un error. Pero tranquilos, la máquina siempre lo arregla.

Sin embargo, pensar así conlleva creer en cosas que no creo, como Dios o el destino; así que, una vez más,  debo asumir lo que a tantos y tantas religosos les da miedo: dependemos de nosotros mismos y, aunque los responsables de nuestras dichas y desdichas no seamos siempre nosotros, sí es nuestra responsabilidad decidir cuánto nos afectan las cosas.
Es difícil aceptar que si te pasa algo malo eres tú quien ha de solucionarlo y supongo y espero que yo algún día también seré capaz de controlar mi propia vida y empezar a luchar un poquito por mí.

sábado, 25 de octubre de 2014

7

Hasta hace poco mi entorno, siempre contradictorio, se había basado siempre en una dualidad de la libertad y "la libertad".
Sin embargo, de todas las cosas que han pasado en mi vida, posiblemente la que más me ha confundido ha sido mi sexualidad.

Por un lado, y aunque yo nunca me haya reprimido ni sentido rara por sentirme atraída por mujeres (a pesar del odio de la sociedad y en especial de mis compañeras/os del colegio hacia lo que se salía de la "normalidad"), es difícil entenderte cuando no puedes definirte en una sociedad en la que todo necesita un nombre. 
Había descubierto que me sentía atraída por mujeres pero no dejaban de atraerme los hombres, lo que, la verdad, me confundía aún más... Ahora lo veo obvio, claro, era (y soy) bisexual, pero en ese momento no pensaba en la bisexualidad como una sexualidad en sí, sino como un paso intermedio entre la heterosexualidad y la homosexualidad; todas/os sabemos qué es ser homosexual y qué es ser heterosexual, pero nadie nos explica en qué consiste ser bisexual. Si bien sí sabemos que la base es sentirse atraída/o tanto por mujeres como por hombres, pensamos que se trata de una sexualidad "estática" cuando, por lo menos en mi caso, no es así. Esto quiere decir que no siempre te sientes atraída/o en la misma cantidad por las mujeres o por los hombres, sino que se va alternando el interés entre uno y otro, de modo que durante un tiempo quizá te sientes más atraído/a por las mujeres (sin dejar de sentirte atraída/a por hombres) y al cabo de un tiempo, te sientes más atraída/o por los hombres. Cuando no sabes ésto, como fue mi caso, te armas un lío, pues cuando ya estás casi segura/o de que eres lesbiana/gay, te empiezan a gustar las personas del otro género en mayor medida y vuelves a estar tan perdida/o como antes.

A todo este caos mental se suman las reacciones de la sociedad hacia la bisexualidad. Ya de por sí, sentirme atraída por mujeres suponía un rechazo por gran parte de la gente que entonces conocía. Pero a este rechazo se le suma el de otras personas "no homófobas" que consideran que la bisexualidad es "vicio" y el de otras que la consideran homosexualidad reprimida. Estas últimas, precisamente, son las que más daño terminan haciéndote.

Ahora que ya han pasado muchos años y he aprendido a ignorar a la gente irrespetuosa e intolerante, a quererme y a no quedarme callada, me gustaría volver atrás a aquellas ocasiones en las que alguien me negara la existencia de mi propia sexualidad o me mirase como un bicho raro y decirle que sí, soy bisexual y demostrarle que lo que estaba diciendo era absurdo y/o estúpido... pero lo cierto es que también he aprendido que no necesito demostrar nada a nadie para ser feliz con mi sexualidad.

martes, 2 de septiembre de 2014

Punto y final

Tierra olvidada, pasaje vacío del viaje, mancha en el mapa. Y, sin embargo, qué importante fue para mí en algunos momentos...
Cuando me empezaba a desvanecer, me imaginaba allí y dejaba de menguar. Cuántas veces inventé rutas, caminos que nadie recorrerá por mí. Tampoco yo; ya no hay nada ahí que pueda hacerme soñar, nada como aquello que me aferró a la vida.

Cambió ¿Y qué? Yo también. Cambió tanto que ya ni habita en la ciudad prohibida, tanto que escribo y escribo en nuestra memoria sin recordar cómo fuimos.


jueves, 21 de agosto de 2014

Mini-yo

Sigo siendo igual de estúpida que a los catorce años por emocionarme leyendo las cosas que escribí entonces, aunque las haya leído quinientas veces. Qué optimista era ya entonces:

«Tener catorce años actualmente es una mierda. O una maravilla, depende de la perspectiva.
Nacimos en una sociedad en la que todo parece estar hecho, donde nos pretenden enseñar unos ideales contradictorios y donde se habla de una libertad lograda. Nos dejamos manipular y controlar y vivimos persiguiendo metas vacías; una falsa felicidad.
Y lo peor de todo es, sin duda, que muchas veces lo sabemos.

Sin embargo, a esa edad preguntamos. O lo que es más importante, nos preguntamos. Sabemos y a la vez ignoramos. Queremos conocer el mundo, tenemos curiosidad por saber cuáles son nuestros límites y miedo a encontrarlos. Somos, en cierto modo, reflejo de esta sociedad contradictoria en la que crecemos.
Poco a poco logramos identificarnos y estamos empezando a conocernos. Tenemos dudas, pero mucho tiempo para resolverlas. Y mientras tengamos tiempo podemos seguir luchando. Y aún más, podemos seguir soñando».

jueves, 10 de julio de 2014

Oda a la torpeza

Hoy, por increíbles misterios de la vida llamados “tiempo libre de verano” he llegado hasta la obra de Sandro Giordoan, quien explica que hay un mensaje sobre el materialismo detrás de cada fotografía. Según palabras del fotógrafo «Cada disparo habla de personajes que han tenido un repentino apagón de cuerpo y mente, dejándose caer sin ningún intento de salvarse a sí mismos, debido a la fatiga de la vida cotidiana, oprimidos por la apariencia en lugar de simplemente existir».

La idea es original, el simbolismo me parece fantástico y las fotos están bastante curradas. Personalmente, el conjunto me recuerdan a un apocalipsis cómico, pero supongo que esa es más o menos la idea, representar el peso que las personas están dispuestas a cargar por las apariencias, que las lleva a su propia destrucción.

Las fotografías:









Sin embargo, lo que realmente me ha llamado la atención es que cualquiera de las personas de las fotografías podría ser yo en un día de mi vida cotidiana. Es decir, si un día me diera por ponerme a pasar el aspirador con tacones y un plumero rosa, ten por seguro que habría sido la modelo perfecta para estas fotografías.

Lo siento mucho por Sandro Giordoan, pero la gente como yo, de torpeza extrema e innata, esta serie nos recuerda más a nuestro día a día, teniendo que leer dos veces la descripción del autor para cerciorarnos de que DE VERDAD no se trata de una oda a la torpeza y llegando a la conclusión de que Sandro Giordoan es un torpe más escondido entre las sombras que quería mantener una imagen más seria de su obra que la que habría dado de haber revelado su verdadera inspiración.
No te preocupes Sandro, nosotros te comprendemos.



 Y con ese nombre solo me queda decir: Bendiciones y buenas noches.