Hoy, por increíbles misterios de la vida llamados “tiempo libre de verano” he llegado hasta la obra de Sandro Giordoan, quien explica que hay un mensaje sobre el materialismo detrás de cada fotografía. Según palabras del fotógrafo «Cada disparo habla de personajes que han tenido un repentino apagón de cuerpo y mente, dejándose caer sin ningún intento de salvarse a sí mismos, debido a la fatiga de la vida cotidiana, oprimidos por la apariencia en lugar de simplemente existir».
La idea es original, el simbolismo me parece fantástico y las fotos están bastante curradas. Personalmente, el conjunto me recuerdan a un apocalipsis cómico, pero supongo que esa es más o menos la idea, representar el peso que las personas están dispuestas a cargar por las apariencias, que las lleva a su propia destrucción.
Las fotografías:
Sin embargo, lo que realmente me ha llamado la atención es
que cualquiera de las personas de las fotografías podría ser yo en un día de mi
vida cotidiana. Es decir, si un día me diera por ponerme a pasar el aspirador
con tacones y un plumero rosa, ten por seguro que habría sido la modelo perfecta
para estas fotografías.
Lo siento mucho por Sandro Giordoan, pero la gente como yo,
de torpeza extrema e innata, esta serie nos recuerda más a nuestro día a día, teniendo
que leer dos veces la descripción del autor para cerciorarnos de que DE VERDAD
no se trata de una oda a la torpeza y llegando a la conclusión de que Sandro
Giordoan es un torpe más escondido entre las sombras que quería mantener una
imagen más seria de su obra que la que habría dado de haber revelado su
verdadera inspiración.
No te preocupes Sandro, nosotros te comprendemos.
Y con ese nombre solo
me queda decir: Bendiciones y buenas noches.










